Opinión

Una nunca tardía misiva en defensa de lxs intelectuales comprometidxs con los pueblos contra el capital. Querido maestro, compañero y amigo Atilio Borón

Una nunca tardía misiva en defensa de lxs intelectuales comprometidxs con los pueblos contra el capital. Querido maestro, compañero y amigo Atilio Borón.

Por Paula Klachko

 

En el marco de la reciente declaración de una posible intervención militar en la República Bolivariana de Venezuela por parte de quien se cree emperador del mundo y representa a la cúpula de la burguesía mundial, se hace urgente expresar la solidaridad en todas sus formas con el pueblo de Venezuela atacado por su experiencia de dignidad, y también con aquellxs que desde posiciones de combate intelectual construidas durante toda una trayectoria de vida y compromiso se juegan por esa causa. Empecemos por analizar otras posiciones que contrastan con la de nuestro querido Atilio Borón:

 

Lxs fukuyama de la izquierda

 

Es difícil comprender cómo puede asumirse una identidad política de izquierda y negar a la lucha de clases, la real, la desordenada y caótica lucha de clases que ocurre ante nuestros ojos. No la de los libros o las que narran historias de tiempos lejanos con las que es fácil alinearse en el campo del pueblo pues no se pone en juego ni la propia vida ni el prestigio profesional. El paso de los años va mostrando, a pesar de las ambigüedades, errores y contradicciones, cuál era la vereda que expresaba los intereses populares en aquellos casos.

Pero para algunxs es mas complicado tomar partido por los hechos del presente, sí “tomar partido” en el sentido gramsciano de partido y de intelectual. Con nuestros discursos y nuestras acciones nos alineamos, nos hacemos orgánicos aunque no lo especifiquemos. Mas aun en momentos de enfrentamiento social donde la sociedad, en este caso la venezolana, se corta en bandos que se enfrentan con intereses de clases contrapuestos. Es claro quienes están de un lado y del otro.

Pero a ciertxs intelectuales -que no sé por qué insisten en llamarse “de izquierda”-, les molesta el lenguaje del enfrentamiento, de la guerra, les molesta el lenguaje de la revolución, les molesta hablar de contrarrevolución, les molesta la revolución.

Porque la revolución también incomoda la cómoda vida de lxs intelectuales.

Les molesta que se pida aplastar a la contrarrevolución, y piensan que expresiones como esas constituyen llamados a pisotear a pobres angelitos. Deforman, en su vicio burgués de guardar las formas ante todo, la idea de aplastar a la contrarrevolución -esa que quema personas de piel oscura o de aspecto chavista (revolucionario), que quema maternidades, escuelas, ómnibus, etc.- mientras que casualmente no ven que las movilizaciones opositoras callejeras masivas no fueron reprimidas tal como lo hubiera hecho la partidocracia de la cuarta república -la que asesinó a cerca de 3000 personas indefensas en solo dos días de protestas contra el neoliberalismo durante el Caracazo de 1989-, ni tampoco fueron atacados con toda la vehemencia que sería necesaria por parte del estado, como lo haría cualquier gobierno occidental “democrático”, aquellos focos de violencia terrorista explícita (estimulada por la partidocracia de derecha venezolana y apoyada y financiada desde Miami) que destruyeron, quemaron y saquearon, como ya dijimos, personas y centros hospitalarios maternales y escuelas, con lxs estudiantes dentro, atacaron cuarteles militares, balearon periodistas y asesinan selectivamente a dirigentes sociales desde años. Focos de violencia que, además, a diferencia de los históricos focos guerrilleros revolucionarios que desplegaban la lucha armada en otros contextos contra una fuerza armada o cuadros dirigentes definidos de sus enemigos regentes del sistema capitalista, mostraban pautas morales incluso acerca de la utilización de esa violencia y límites éticos de los que carecen estos focos de jóvenes mandados al muere por las rancias oligarquías. Estos “intelectuales” parecen ignorar que lxs dirigentes políticos de esta elite no tienen problema en mostrarse negociando con el mismo jefe imperial y sus cadenas de mando, del comando sur o los secretarios de estado del imperio. Tampoco, ¡oh casualidad! ven o leen los documentos emanados de ese comando sur como el “Operación Venezuela Freedom-2” que dicta lo que deben hacer sus lacayos en el territorio venezolano.

Son lxs mismxs que seguro firmaron o hubieran firmado declaraciones contra la revolución cubana, pues al guiarse por las reglas de la democracia burguesa los obnubila la falta de elecciones con partidos políticos fraudulentos o estafadores en su mayoría -con honrosos casos- como los del mundo occidental, capitalista, patriarcal y cristiano, y no dudan de calificarla como régimen autoritario, dictatorial o tiránico que debe ser derrocado. Las elecciones de candidatos populares en Cuba y las mas de 20 elecciones en 18 años en Venezuela, son ilusiones ópticas para estxs intelectuales que al autodenominase de “izquierda” le hacen una buena contribución a las clases dominantes confundiendo a las masas de otros países de la región para aislar a los procesos revolucionarios.

¡Con cuanta liviandad ocultan los procesos democráticos reales que crecen desde abajo, desde el pie en Venezuela! Podríamos ser ingenuos y pensar que no se molestaron en conocerlas porque simplemente no entra en las formas canónicas de sus manuales de democracia diseñados por, en el mejor de los casos, la socialdemocracia y la politología europea o estadounidense, esa ciencia política oficial que con minucia y rigurosidad criticó Atilio Borón en sus numerosos libros. ¿O tendríamos que ser mas suspicaces y pensar que los conocen, los detestan y los ocultan?

Si no pueden costearse con sus importantes sueldos académicos un viaje a las entrañas de la revolución, les recomiendo los trabajos de Marco Teruggi que muy bien y didácticamente describe y analiza la realidad comunal sin esquivarle al conflicto y a la crítica.

 

Dime con quién andas, quiénes te brindan espacio de difusión y te diré quién eres

 

Hace un tiempo una declaración suscrita por variadxs intelectuales con fama de progresistas de diversas partes del mundo[1], impulsada tristemente desde Argentina por Maristella Svampa, se difundía lacerando la solidaridad internacional con la revolución bolivariana y gozando de alta repercusión en el cártel mediático regional. La misma autora confirmaba contenta que su declaración había tenido gran repercusión en los medios internacionales… ¡que llamativo que los grandes corporaciones monopólicas multimediáticas tengan interés en difundir esa declaración! ¿será que apunta contra sus peores enemigos? sí. Venezuela les molesta por su importancia económica geoestratégica y por su terco ejemplo revolucionario. Los verdaderos procesos revolucionarios, esos que en su conflictivo devenir, como no puede ser de otra manera, enfrentan el orden establecido desde la cultura, cuestionan las historias oficiales, a la sacrosanta propiedad privada -en este caso de manera menos abruptas que en otras revoluciones-, a la economía oficial, al reparto de poder y al sistema, aunque sea por la vía de reformas y grandes reformas, son verdaderos obstáculos a la voracidad del capital trasnacional y sus socios -sirvientes de lujo- locales. El proceso de reformas comenzado hace casi 19 años en Venezuela de la mano del comandante Chávez se ha propuesto construir un camino revolucionario de salida al capitalismo en un plazo histórico que pueda ser acompañado por otras experiencias, porque son conscientes que no existe el socialismo en un solo país.

No hay que ser muy suspicaz para darse cuenta -y más aún si nos calificamos de intelectuales de izquierda con muchas herramientas de entendimiento al alcance-, que si se les propagandiza y amplía su discurso desde los medios del gran capital, hay algo para sospechar.

Me acuerdo por los años 2001, 2002, 2003 me llamaba mucho la atención la difusión y espacio que tenían las tesis y obras de Michel Hardt y Tony Negri, quien había sido refrente de la izquierda combativa en Europa, y que sin embargo con sus teorías anti poder, anti clase obrera, anti organización popular, tan funcionales al desvío de las energías populares contestatarias hacia inofensivas formas defensivas de supervivencia, y tan bien analizadas y criticadas al detalle por Atilio Borón, tuvieron una repercusión importantísima en los grandes periódicos y revistas mas vendidas en el mundo occidental. Muchxs de lxs firmantes de la declaración contra la Venezuela revolucionaria promovida como una tercera vía que no existe, estaban embelesados a principios del milenio por esas teorías. Al fin, la explicación que encuentro tiene que ver con la comodidad de abandonar la idea de revolución y poder seguir siendo “de izquierda”, eso que te da aires de intelectual interesante y crítico en la academia, pero te alinea en contra de los pueblos.

Pareciera que les da bronca que el proceso bolivariano haya desenterrado a Marx y a Lenin y otrxs como ellxs, se sentían mas cómodos con Negri, Hardt y Holloway renunciando a la toma del poder. Otro análisis merecería cierta izquierda troskista que nunca comprendió los procesos nacionales latinoamericanos y que lee a sus clásicos de manera dogmática buscando revoluciones de manual, que nunca sucedieron ni sucederán.

Pero además es curioso que crean en la posibilidad de despolarizar una sociedad en la que la lucha de clases alcanza un punto cúlmine, cuando uno de los polos, el de esa oposición o los cuadros políticos que la comandan en su variedad y aun adversidad entre ellxs mismxs, constituyen el subestado mayor conjunto del estado mayor conjunto que sin ambigüedades es el comando sur, el departamento de estado y el pentágono de los EEUU. Ni siquiera el coyuntural presidente de los EEUU, porque ya las bases de una posible intervención militar “humanitaria” fueron sentadas por el gobierno imperial anterior, con su decreto, como, nuevamente nos explica en cada uno de sus artículos Atilio Borón.

Y este subestado mayor conjunto en su variopinta heterogeneidad conduce y organiza tanto la logística, el contenido y las formas de todas las manifestaciones opositoras desplegadas en la calle, en la asamblea nacional, y en los organismos internacionales. Van a visitar a trump abiertamente a buscar órdenes de sus jefe, apoyan sus amenazas guerreristas[2] y se codean abiertamente con toda la derecha mundial, macri, aznar, uribe, hasta personajitos como cecilia pando (abierta defensora del terrorismo de estado de la última dictadura cívico militar oligárquica) en la Argentina, que toman su bandera, si es que se le puede llamar bandera al intento de recuperar un vasto y rico territorio para recomponer sus privilegios y los de sus amos imperiales aplastando a la mayoría popular. Y ahora sí el término aplastar nunca mejor y mas literalmente usado, porque de avanzar, y eventualmente, gobernar esta contrarrevolución, tal como la llamó Atilio -no tengamos miedo de llamar a las cosas por su nombre-, sí que aplastaría al pueblo y sus expresiones organizadas. Lxs trabajadores y campesinxs y el pueblo en general han sabido y podido construir una enorme diversidad de organizaciones que, a esta altura no es secreto para nadie, se preparan para la defensa de la revolución como sea necesario. Pues toda revolución que se precie de serlo debe tener su reserva del pueblo en armas, para cuando sea necesario. Ojala nunca, como no se cansan de repetir los dirigentes y las bases bolivarianas, pero no se dejarán aplastar tan fácilmente. Y con esta inyección de esperanzas que significó el voto a la constituyente, su posterior instalación, con la simbólica vuelta de los cuadros de Bolivar y Chávez al palacio del parlamento, y la inyección de bronca unificadora que inoculó trump con sus soberbias amenazas, cualquier “salida” proyectada por la derecha quedó en el pasado.

 

 

La sabiduría y la justicia en el ojo de la tormenta

 

Si bien el cambio de época progresista abierto con la llegada de Chávez al gobierno y su impulso a la construcción de la Patria Grande y del socialismo del siglo XXI trajo de vuelta a Marx y Lenin, en parte se han puesto de moda pero despojándolos de su condición de líderes y referentes político-teóricos constructores de organizaciones para la lucha o comandando procesos revolucionarios, con  su implacabilidad teórica y política con sus enemigos pero también con los tibios, los que vacilan, por miedo, por acomodo, que suelen aparecer en cada oleada revolucionaria, como sucede ahora. Y que no son inofensivos, sino que tiran para atrás los procesos, y sobre todo, confunden a las masas populares. Es lo que nuestro Atilio Borón no hace, sino que habla claro, alto y directo apuntando a quienes tiene que apuntar sin dilaciones ni dudas, desnudando con detalles las argucias y calamidades del imperio y apoyando sin vacilaciones a las reformas revolucionarias que se vienen desarrollando en Venezuela, sin abandonar la crítica y la autocrítica cuando es necesario.

Eso es lo que no soportan de Atilio, que un intelectual de su talla, con renombre internacional, con títulos y miles de seminarios brindados alrededor del mundo, con una cantidad de libros y escritos que llenan bibliotecas, no se sume al coro de los vaciladores, de los tibios, de los que no se juegan, de los que el miedo a perder la comodidad les impide alinearse con las buenas causas en las horas más difíciles.

Por eso Atilio Borón está en el ojo de la tormenta y también ocupa muchas páginas en los medios monopólicos occidentales, pero para darle duro. Ya desfilaron los periodistas y editorialistas de los principales periódicos y canales de televisión de la Argentina espantados porque un intelectual como él pueda apoyar a un proceso de autodeterminación nacional y popular, por jugarse con la revolución bolivariana (también con la cubana y con todas las buenas causas del mundo). Pero como estos mercaderes de la posverdad y de la plusmentira -como dice Fernando Buen Abad- ya no son tan creíbles por sus repetidos dislates fachistas, traen opinadores extranjeros para darse crédito con el pensamiento eurocentrista que veneran[3]. Estos propagandistas junto a lxs latinoamericanxs en su gorilismo no dejan pasar la oportunidad de asociar el “antidemocrático” chavismo a su homólogo argentino: el kirchnerismo, y de paso -para no perder la costumbre- al histórico peronismo, pero sobre todo se dedican a intentar ensuciar y desprestigiar con cataratas de mentiras o apreciaciones de formas sin fondo acerca de los procesos reformistas y revolucionarios actuales.

Estos manipuladores del establishment detestan que Atilio llame a las cosas por su nombre, como también lo hace con el “imperialismo”. En su hipocresía histórica pueden aceptar sus “errores” y “excesos” del pasado, como el plan cóndor para desaparecer activistas y sembrar el terror disciplinador en el cono sur, pero no pueden ni mencionar el plan cóndor que ahora urde el imperialismo contra la Venezuela bolivariana y todas aquellas experiencias nacionales que osan salirse de la ruta imperial. Pueden, claro, porque son sus arquitectos y publicistas. Pueden hasta reconocer el apoyo de la CIA en el golpe contra Salvador Allende, e incluso el boicot económico, inflación y desabastecimiento inducido en aquel Chile socialista de apenas 3 años, pero no pueden reconocerlo en la actual Venezuela, claro por que lo están desplegando. Pueden reconocer -la misma CIA lo hace- el plan phoenix en Viet Nam, pero no pueden ver la mano del imperio en su propio patio trasero.

Tampoco puede ver estos claros elementos esa izquierda “deslactosada”, como la denominó Alvaro García Linera y que definó como “los mediocres corífeos internos de la nueva ofensiva imperial” que busca desprestigiar los procesos revolucionarios, que son los ideólogos del fin del relato del progresismo latinoamericano. O como decía nuestro marxista José Carlos Mariategui en sus celebres 7 ensayos sobre la realidad peruana: “con el sector político con el que no me entenderé nunca es (…) el del reformismo mediocre, el del socialismo domesticado, el de la democracia farisea”. Les molesta un Atilio que en sus agudas notas nos recuerda las intervenciones estadounidenses en Guatemala, Panamá, Granada, Dominicana, Cuba, entre muchas otras. El imperialismo no es una entelequia, ha sembrado muerte y sufrimiento en el mundo entero y lo sigue haciendo. Es lo que ha intentado hacer retomando la rebelión fascista de los ricos en Venezuela en este abril de 2017 y que se ha frenado con el tsunami popular del 30 de julio. Un tsunami que aplastó con paz y democracia popular la contrarrevolución en un triunfo táctico que anhelamos se torne estratégico.

Venezuela no se rinde y Atilio Borón tampoco!

 

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top