Opinión

Sólo una cuestión de tiempo

Con una multitud en las calles, esperando la decisión bajo la lluvia, el Senado rechazó por 38 votos a 31 el proyecto de legalización del aborto.

El reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito dejó marcado un camino que será recorrido incansablemente hasta que el Senado cumpla el rol que le corresponde, de representación del pueblo, y pare de rechazar una conquista que ya es un hecho, aunque se niegue a reconocerlo y condene a nuestra sociedad a continuar con una ley de 1921.

La aprobación es una cuestión de tiempo, claro está. Nada será igual después de la imparable ola verde que logró, luego de una sesión maratónica de 23 horas, la aprobación en la Cámara de Diputados, conquista histórica en la Argentina. Millones de mujeres dejamos en claro que la lucha está encendida y no se apagará.

Cambiemos, contando a todos sus miembros, sumó 17 votos en contra y sólo 8 a favor. El radicalismo fue el bloque que más votos dio en contra del proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo: 9 sobre 12, y, por su parte, el bloque del PRO dio 5 votos en contra y 4 a favor. El Frente para la Victoria-PJ fue el que más votos sumó a favor: 8 sobre 9, incluida Cristina Fernández, quien expresó: “No hay dos vidas, tres vidas, hay una sola vida y hay que defenderla siempre”. La única senadora del bloque en contra fue, quien cobardemente cambió su voto en los últimos días, Silvina García Larraburu. El Interbloque Argentina Federal, que conduce Pichetto, aportó 12 votos a favor, 11 en contra y una abstención, de Omar Perotti. El Interbloque Federal sumó 3 votos en contra, 1 a favor y una abstención, de Lucila Crexell. En lo que respecta al resto, Pino Solanas y Magdalena Odarda, defendieron la legalización, mientras que los bloques más pequeños se inclinaron por el rechazo.

A favor de la ampliación de derechos, Pichetto, con un lúcido discurso, ubicó a Macri para que no intente apropiarse de la victoria de haber conseguido el tratamiento de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la madia sanción en Diputados, conquista de las mujeres que militan el feminismo desde hace años, y de las que salimos a la calle a exigir nuestro derecho a decidir. Tal como dijo el jefe de la bancada justicialista: “La religión no puede imponerle al conjunto del país las normas que son de naturaleza civil de un Estado laico”.

Entre los mayores papeloneros de la jornada estuvieron -cómo no- Esteban Bullrich y Juan Manuel Urtubey. Bullrich, brindó un discurso que nadie entendió si intenta alejar o acercar al humano del chimpancé: “Las convenciones nos diferencian a los seres humanos de los mamíferos placentarios. Nos llevaron, a pesar de compartir un 99 por ciento de nuestro ADN con los chimpancés, a no resolver las disputas como los chimpancés. No nos matamos ni los canibalizamos”. Urtubey, por su parte, vociferó un repudiable discurso defensor de la violación: “Hay algunos casos en que la violación no tiene esa configuración clásica de la violencia sobre la mujer, sino que a veces la violación es un acto no voluntario con una persona que tiene una inferioridad absoluta de poder frente al abusador, por ejemplo en el abuso intrafamiliar, donde no se puede hablar de violencia, pero tampoco de consentimiento, sino de una subordinación”.  Finalmente se vio obligado a aclarar lo dicho, es decir, a disimular queriendo borrar con el codo lo escrito con la mano: “De ningún modo quise acotar el concepto de violación ni negar que lleva violencia”.

En la misma línea, la vicepresidenta Gabriela Michetti, “para evitar eventuales incidentes afuera”, intentó acelerar de manera forzosa el horario de la sesión, según ella, a pedido del Ministerio de Seguridad. La diputada Mayra Mendoza denunció que, respondiendo a las órdenes de Michetti, personal de seguridad del Senado la obligó a retirarse del recinto de la Cámara Alta.

Como siempre, están aquellos que utilizan la fuerza, el dogma, la imposición y la violación del derecho a elegir, provocando muerte y desigualdad; pero también estamos aquellos que luchamos por la libertad, el derecho a decidir, la igualdad, y el amor. Hay que reconocer lo conseguido, que no es poco, y seguir como se seguirá, inevitablemente y de manera irreversible, luchando por la ampliación de derechos, cuyo reconocimiento legal es sólo una cuestión de tiempo.

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