Opinión

Para vos, que negás que hayan sido 30.000

Esta carta va dedicada para vos, que negás que los desaparecidos durante la última dictadura militar hayan sido 30.000, que pareces un ferviente militante de la cifra de CONADEP (sin saber que la misma Junta Militar admitió un total de 22.000 desaparecidos hacia 1978), aunque lo que menos te importa es si los desaparecidos fueron treinta mil, ocho mil o sólo diez. Tampoco te importa si fueron secuestrados, violados, torturados, ejecutados; te da igual si pasaron días sin comer ni tomar nada encerrados en un calabozo, si estuvieron incomunicados durante días o meses sin que su propia familia supiera su paradero, yendo de comisaría en comisaría sin obtener respuestas, e incluso siendo engañados.

Tu problema es ideológico. Te molesta cualquier tipo de manifestación popular, te gusta diferenciarte y sentirte ajeno, porque sos una persona bien, que trabaja y/o estudia sin joder a nadie, y por eso te auto-asignas el papel de un ciudadano hecho y derecho. Te encanta repetir la teoría de los dos demonios para auto-lavar las culpas del facho que llevas dentro, no paras de mencionar las víctimas en manos de la guerrilla (te hace sentir bien, una persona justa). Pero no te gusta hablar de que hubo un plan sistemático en manos del Estado, que fue el encargado de torturar, ejecutar y desaparecer a miles de argentinos y argentinas, secuestró a los bebés nacidos en cautiverio y los repartió a familias allegadas a ellos (resumiendo el incontable número de atrocidades en manos de aquel gobierno de facto). Muchos de ellos hasta el día de hoy, 41 años después, siguen sin conocer su verdadera identidad.

Te gusta repetir que no fueron inocentes, que eran marxistas y peronistas terroristas, pero no mencionas a los estudiantes de escuelas y universidades, a los docentes, médicos, militantes que por su ideología política no pudieron ver nunca más a sus seres queridos, cumplir sus sueños, vivir en libertad… Te enerva el “curro de los derechos humanos” como vos lo llamas, hasta te da asco ver a las madres y abuelas de Plaza de Mayo luchando hasta el cansancio por la identidad de sus hijos/nietos. Porque durante los últimos años se decidió no olvidar ni perdonar a los genocidas de la última dictadura cívico-militar en Argentina, porque se apostó a seguir el camino de la memoria e iniciar extensas búsquedas para que muchos de los bebés expropiados, ya en su adultez, puedan conocer sus raíces, quiénes fueron sus verdaderos padres, y para que los culpables paguen por sus actos. Pero claro, esa “joda” se paga con tus impuestos.

Te avergüenza que cientos de miles de personas se auto convoquen para recordar a todos ellos que fueron desaparecidos por el Estado Argentino, te crees la historia de que no avanzamos como país por mirar hacia el pasado, crees en el borrón y cuenta nueva; pero un país que no sabe entender su pasado, jamás podrá tener un futuro estable. Y sabés bien que nos quisieron enterrar, pero se olvidaron de que somos semillas, y hoy estamos germinando más que nunca.

A vos te pido un poco más de respeto por los miles de desaparecidos, por el inquebrantable trabajo de las madres y abuelas de Plaza de Mayo, que hace ya más de 40 años se encuentran luchando día, tarde y noche por encontrar a nuestros hermanos, muchas veces a la deriva, pero siempre con amor. Y que cada vez que encuentran a un hijo o nieto desaparecido, lo relacionas con oportunismo político. Por eso te pido que aunque no te interese en lo más mínimo ésta lucha, tengas un poco de respeto y empatía, porque sabes que en algún lugar de tu alma, tal vez muy en el fondo, tenés sentimientos.

Por Manuel Torres

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