Opinión

No hubo feliz día, hubo lucha

Buenos Aires, 8 de Marzo de 2017

“¡Feliz día!” en la radio, en la tv, en Facebook y en los grupos de Whatsapp. Estas dos palabras, omnipresentes ayer en los medios de comunicación, podrían resultar un tanto desubicadas si repasamos que hay detrás y delante de este 8 de marzo de 2017.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, también llamado el Día Internacional de la Mujer, conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Es, entonces, la conmemoración de una lucha histórica plagada de tantas injusticias como quieras imaginarte.  En efecto, el 8 de marzo de 1908, 129 obreras de la fábrica textil Cotton en Nueva York tomaron su lugar de trabajo en demanda de jornadas laborales de 10 horas, igual remuneración por igual trabajo respecto de los varones y franco dominical. En un incendio del establecimiento provocado por el empleador, murieron todas carbonizadas. ¿Feliz día? Bueno.

No podemos ignorar que el país y el mundo avanzan hacia la construcción de una sociedad cada vez más equitativa. Pero, al mismo tiempo, la lucha se presenta hoy con más fuerza y urgencia que nunca. Me tomo el atrevimiento de intentar responder por qué. A 107 años de que se proclame el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la brecha salarial llega, en promedio, al 27%. Las tareas domésticas y de cuidado son trabajo que no se remunera y suman, al menos, tres horas más a las jornadas laborales. La tasa de empleo de varones es alrededor de 20 puntos porcentuales mayor a la de las mujeres. Los resultados de las últimas encuestas sobre violencia obstétrica son preocupantes. En Argentina hay más de 3.000 mujeres desaparecidas en democracia, y vivimos con la escalofriante cifra de un femicidio por día. Las estadísticas sobre violencia contra las mujeres se ven reflejadas en la catarata diaria de denuncias iniciadas en el fuero penal por hechos típicos de “violencia familiar”. Y en lo que hace a nuestra democracia, la subrepresentación política de las mujeres es evidente: a nivel nacional, por ejemplo, sólo 22% de los cargos principales en el Poder Ejecutivo y 37% del Legislativo, y tan sólo una jueza en la Corte Suprema. Mientras está probado que una mayor cantidad de mujeres en cargos públicos aumenta directamente la probabilidad a que se traten y se discutan políticas que contribuyan a la equidad de género, se sigue cuestionando la paridad.

Ayer, mujeres de más de 40 países organizaron paros generales de trabajo pago y no pago, y movilizaciones en contra de la violencia de género en todas sus formas. En nuestro país, a casi dos años del primer grito de “¡Ni una menos!”, cientos de miles de personas marcharon por una sociedad más justa. Y, sin embargo, 16 mujeres fueron detenidas violentamente (las imágenes hablan por sí solas) a la salida de una pizzería, tras haber terminado la manifestación. ¿Cuál es nuestra respuesta como sociedad? El Estado destina menos de 5 pesos por mujer para la prevención y asistencia de los casos de violencia de género, pero nos siguen diciendo que éstas movilizaciones son exageradas y extremistas. Insistimos: sin políticas públicas que garanticen la equidad de género, no hay feliz #DiaInternacionalDeLaMujer.

Félix Cartier, Lic. en Ciencia Política, Pilar, 9 de Marzo de 2017.

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