Opinión

Mirar para otro lado también es matar

 

¿Cuándo vamos a reconocer y admitir que la violencia de género es una construcción social bancada diariamente por nosotrxs? ¡Por todxs nosotrxs! Nos empeñamos en mirar para el costado y negar de forma burda y constante. Nos empeñamos también en fingir que está todo bien: que no somos cómplices de dicho fenómeno porque nosotrxs no violamos a nadie, porque nosotrxs hacemos las cosas como corresponde.

¿Y entonces? ¿Qué pasa que las mujeres mueren cada 25 horas? Creo que ejemplos sobran, y es cuestión de mirarse a unx y a su alrededor. Inundadxs estamos de violencia: ningún ámbito se salva.

Y, mala noticia: nosotrxs somos lxs responsables. Responsables por naturalizar y reproducir la injusticia y la desigualdad a través de ‘miraditas para otro costado’, palabras, gestos y acciones cotidianas. ¿O vamos a atribuir este monstruo a una mera cuestión genética como propone la endocrinóloga?

“Si hablamos de lo que ocurre en el mundo con relación a la emancipación de la mujer, son pocos los países más desarrollados donde ella alcanza verdaderamente un estado de libertad. Podemos afirmar que el sometimiento femenino es una enfermedad hereditaria”, disparó Rodríguez Zía para luego agregar que “en el fondo, la mujer está marcada por la herencia de miles de generaciones que dejan en su ADN la memoria celular de la desvalorización”.

(nota: http://www.orthomolecular.com.ar/noticia.php?id=93)

¿No es extremadamente grotesco subcomplejizar de esta forma la violencia que sufrimos día a día? ¿Cómo hacer para desarrollar esa ‘propia individualidad’ en un mundo que nos mata permanentemente? ¿De qué felicidad nos están hablando?

 

Por Juana Colaneri

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