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La marcha de la firmeza

Desde todos los puntos del país, organizaciones sindicales, políticas, sociales y estudiantiles se movilizaron hacia Plaza de Mayo en la tarde del viernes para conformar la “Marcha Federal” contra los despidos, el tarifazo y el ajuste efectuado desde el comienzo de la gestión de Mauricio Macri.

 

Realizando una visión retrospectiva acerca del escenario que la Argentina vivía años atrás, los últimos meses del corriente año muestran un giro de 360°, en la gran mayoría de los campos observables. En el terreno económico, se contemplan los cambios más fuertes. El ingeniero Macri, comenzó con las medidas que prometió durante la campaña electoral. Realizó una fuerte devaluación del peso y le quitó las retenciones al complejo agroexportador e industrial. Luego, comenzó con las medidas que no había reflejado durante la campaña: una enorme campaña de persecusión hacia miles de empleados del Estado que luego acabarían perdiendo su fuente de trabajo, quienes tuvieron que soportar agravios de parte de todo el arco de funcionarios del Gobierno, como el Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quién dijo que se había “corrido a toda la grasa militante que quedaba en el Estado”. El plan económico macrista continuó con un fuerte tarifazo en los servicios públicos y un brutal ajuste en amplios sectores de la economía. Para culminar el cóctel explosivo que padece la economía argentina la gran mayoría de la sociedad está sufriendo los resultados de la política económica del Gobierno: un profundo crecimiento del desempleo y la pobreza en condiciones cada vez más marginales.

       Con todo este panorama a cuestas, el rol de las organizaciones sindicales, resultó -y resulta- esencial para la defensa de los derechos de los trabajadores. Por ello, el 22 de agosto pasado, se realizó la reunificación de la Confederación General del Trabajo (CGT) conformando un Triunvirato integrado por Juan Carlos Schmid, titular del Sindicato de Dragado y Balizamiento y de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte; Héctor Daer, titular del gremio de Sanidad y diputado nacional del Frente Renovador y Carlos Acuña, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicios, Garages, Playas de Estacionamiento y Lavaderos.

         Pero más allá del rol de los gremios agrupados alrededor de la CGT; las otras dos grandes centrales sindicales del país, la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) y la CTA Autónoma, han diagramado un plan de lucha mucho más fuerte que el de la CGT, sujeto también al proceso de reunificación que ésta vivió durante los últimos meses. Sin duda, la representación hacia los trabajadores ha estado desde un primer momento. Ya parece lejana la marcha “Contra el desguace del Estado” efectuada el 24 de febrero ante los despidos indiscriminados que se produjeron de forma intempestiva en el verano por demás caliente que vivieron los argentinos. Lejana no sólo por los meses que han transcurrido, sino por la gran cantidad de marchas y protestas que se han producido desde esa fecha. Sin duda las más contundentes han sido las del 1° de Mayo encabezada por las cinco centrales obreras y la “Marcha Federal” de esta tarde.

         Los trabajadores desde un primer momento se enfrentaban ante un panorama adverso desde el inicio de la gestión económica del Presidente Macri. Más de una década tuvo que pasar para que la gran mayoría de los argentinos tuvieran un contexto tan desfavorable. Una asfixiante inflación que licúa el poder adquisitivo del salario, paritarias por debajo del aumento generalizado de los precios, un brutal tarifazo en las tarifas y una amenaza cada vez más recurrente: flexibilización laboral. Este es el escenario que han vivido -y viven- la gran mayoría de los argentinos. Pero por supuesto hay quienes todavía viven el peor de los infiernos: el desempleo. Desde diciembre del año pasado, se han perdido 102.765 puestos de trabajo, según datos de la AFIP. Es sabido que las crisis en el empleo formal impactan aún más en el trabajo no registrado. Se calcula que por cada trabajo que se pierde en el sector registrado, se pierden tres en el sector informal.

         Ya de cara a la convocatoria de la “Marcha Federal”, para celebrar el Día de la Industria, estuvieron presentes en la más modesta sede de la UIA Marcos Peña, Francisco Cabrera, Mario Quintana y los secretarios Miguel Braun, Martín Etchegoyen y Mariano Mayer. Allí, entre amigos cercanos, el Ministro Cabrera deslizó una frase que pone a las claras las preferencias del Gobierno: “Hicimos todo lo que nos pidieron” en relación a los grandes empresarios presentes. Contundente. A pesar de haber realizado la millonaria transferencia de recursos apenas iniciada su gestión, el Gobierno aún no ha recibido ninguna respuesta por parte del empresariado. Las preciadas inversiones brillan por su ausencia y no parecen estar a la vuelta de la esquina. No resulta difícil deducirlo: nadie invierte en un país con una altísima inflación, en el medio de una profunda recesión y con conflictividad social.

         “Macri está así poniendo a prueba la paciencia de los argentinos, que no es una de sus mayores virtudes” dice el diario español El País. La cobertura periodística de la gestión del Gobierno parece sorprender si se miran los principales portales del mundo. The Economist, hace unas semanas también criticó la política tarifaria de Mauricio Macri. Resulta extraño ya que los principales medios de la Argentina aún continúan en su luna de miel con el macrismo. Debido a ello que contraponiendo sus anteriores coberturas sobre las marchas contra el kirchnerismo se pueden ver diferentes varas. Durante los últimos años del Gobierno de Cristina Kirchner hubo 5 paros generales de las CGT opositoras, todos ellos con una cobertura anterior y posterior de los por entonces medios fuertemente opositores. Desde el desembarco de Cambiemos esa cobertura parece haberse esfumado, tanto en medios gráficos como audiovisuales. Sorprende también el uso que se le dio a la Televisión Pública tanto por parte del kirchnerismo como del PRO para informar acerca de las marchas masivas de los trabajadores. Durante el kirchnerismo, luego de la marcha, el programa oficialista 678 se encargaba de fusilar públicamente a los principales dirigentes sindicales que organizaban la marcha. Con el cambio de Gobierno, además del control de la Televisión Pública, el Gobierno cuenta con el apoyo de los principales medios de comunicación, lo que le otorga un poder aún más amplio del que poseía el kirchnerismo en materia mediática.

         En fin, con el contexto explicado anteriormente, en un país con 1.400.000 nuevos pobres desde la asunción de Mauricio Macri según datos UCA y siendo el país más caro de Latinoamérica, se desarrolló, la “Marcha Federal contra los despidos, el tarifazo y el ajuste” que contó con 5 brazos de partida. Desde Misiones, Mendoza, Jujuy, Comodoro Rivadavia y Esquel marcharon diferentes organizaciones sindicales, políticas, sociales y estudiantiles para mostrar su más entera disconformidad con el plan económico del Gobierno. Los principales oradores eran Hugo Yasky y Pablo Micheli, titulares de la CTA y la CTA Autónoma, respectivamente. Junto con los cientos de miles de trabajadores, estuvo presente el vicepresidente del Partido Justicialista, Daniel Scioli; el Secretario Adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, quien expresó que “se va a consensuar un paro general entre las cinco centrales sindicales” y también el Secretario General de La Bancaria Sergio Palazzo, quien encabezó la Corriente Federal, mostrando así un puente hacia la tan ansiada unidad de los trabajadores en un espacio común.

         “Ajuste las pelotas, ajuste con el pueblo en la calle parándolo, eso es lo que van a tener” expresó Micheli, en una de las frases más contundentes de su discurso. El titular de la CTA Autónoma se refirió con dureza a la política económica del macrismo y se dirigió al Presidente Mauricio Macri y al Ministro de Trabajo, Jorge Triaca: “Los trabajadores no nos merecemos un ministro y un Presidente como ustedes”. Por último, Micheli manifestó que “más temprano que tarde” se va a realizar un paro general. Por su parte, el titular de la CTA Hugo Yasky, quien concluyó el acto, en lo que fue uno de sus mejores discursos, advirtió que “hasta aquí llegó el ajuste”. También, se refirió a la acuciante situación que deben enfrentar los trabajadores para llegar a fin de mes y pidió por la reapertura de las paritarias expresando que “no queremos un bono de fin de año”. Remarcó la importancia de la unidad de los trabajadores manifestando que “Si construimos la unidad con la convicción de que esa unidad es para la lucha, si esa unidad la construimos, somos invencibles”. Finalmente, cerró con un mensaje firme para el Gobierno Nacional de Mauricio Macri: Empezó la cuenta regresiva de ese paro nacional convocado por todas las centrales sindicales del país”.

         Será virtud o error del Presidente Macri tomar una decisión política que pueda lograr cambiar el accionar cada vez más decidido del Movimiento Obrero de ejercer un plan de lucha más fuerte. En sus manos está el futuro pronto del escenario social que se vive en la Argentina. Un antecedente cercano tiene: menospreciar las amplias convocatorias de los trabajadores y trabajadoras argentinas le valió al kirchnerismo un gran costo político. No parece haber deseo de dar vuelta el timón de la economía macrista, por lo menos, es lo que los funcionarios del Gobierno expresan día a día. “La Marcha Federal” ya dio una primera imagen del poder sindical. Estará en Macri intentar torcer es firmeza.

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