Opinión

La marcha pro abortos clandestinos

Se conmemoró el pasado domingo 25 de marzo, el “día del niño por nacer”, siendo partícipes de dicha conmemoración miles de personas, que, lejos de entender el aborto como el asunto de salud pública que es, se sumaron a una “Marcha por la vida” que partió de Plaza Italia y finiquitó con un acto frente a la facultad de Derecho de la UBA -qué ironía-, donde pancartas callejeras mostraban mensajes contra la despenalización del aborto.

Tanto en la marcha “pro vida” como en las redes sociales se aprovechó la ocasión para atacar a quienes apoyamos el reconocimiento por ley del derecho al aborto, tratándonos de asesinos, e ignorando que, como ya mencionamos, el acceso al aborto seguro, legal y gratuito es un asunto de salud pública y de justicia social.

En ese contexto se ha llevado a cabo la manipuladora campaña “El Bebito”, ideada por Mariana Rodríguez Varela, la cual consiste en repartir réplicas miniatura de fetos de plástico, como si estos reemplazaran las vidas de las mujeres que fallecieron por no tener acceso a un aborto seguro, legal y gratuito, posibilidad que el Estado debe garantizarnos a todas las mujeres.

Asimismo, se sumó a la “Macha por la vida” el ultranacionalista Alejandro Biondini -sí, el mismo que reivindica a Hitler y tiene fotos haciendo saludos hitlerianos-, quien subió a las redes sociales imágenes del evento calificándolo de “emocionante”, mientras que el senador y ex ministro de educación Esteban Bullrich remarcó su postura anti derechos posteando en Instagram un poema en el cuál el “yo lírico” es un feto que le habla a su madre desde el interior, y que se titula “Yo te amo mamá (Como nadie lo hará)”.

La agrupación Bandera Vecinal, conducida por Biondino dijo presente en la marcha pro abortos clandestinos.

De la misma manera, la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), el clero católico, y filiales de la Universidad Católica Argentina se hicieron presentes, y, apelando a una moral que, reseca por ser arcaica, se resquebraja dejando vacíos que la asemejan a un colador precario y viejo, incapaz de contener los argumentos desvanecidos que la llenan, aprovecharon la coincidencia de la fecha de la “Marcha pro vida” con el domingo de ramos para repartir ramos de olivos con frases antiderechos.

Como era esperable, una vez más el cinismo caracteriza a aquellos que se oponen a la conquista de derechos, quienes buscan generar culpa y encasillar como asesinos a quienes no queremos otra cosa que no sea la igualdad de posibilidades y el reconocimiento del acceso al aborto seguro y gratuito como un derecho, que, lejos de ser “apología a la cultura del abortismo”, es una conquista que nos deben a todas las mujeres y que, al contrario de lo que sostienen los participantes del acontecimiento de ayer, puede salvar muchas vidas.

 

*Por Lucía Zugasti

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