Opinión

La letra chiquita de la pobreza grande

 

El gobierno del revés continúa su construcción de significados agregando al relato la idea de que su gestión bajó la pobreza. Si bien puede tranquilamente no ser mentira (en el período analizado) cierto es que hace falta un poco de cerebro y tiempo de sentarse a pensar para comprender el truco de elegir el recorte de tiempo que conviene para transmitir una información.

Es de suponer que se haya estabilizado la pobreza (o incluso bajado) a lo largo de 2017. El año pasado fue electoral (estrictamente hablando, este también lo es pero por otro motivo), así que las políticas públicas tomaron un distinto rumbo que en 2016 y 2018: las tarifas y servicios quedaron congelados, promociones para fomentar el consumo (como el 50% de descuento en supermercados), menos aumentos en combustibles y peajes. Todo esto, obviamente, hasta pasado su triunfo electoral. En diciembre se anticipó lo que sería este año con la reforma previsional y aumentos de luz.

2016 fue un año nefasto, la pobreza según el INDEC y fuentes oficiales complementarias dada la emergencia estadística decretada (mismo organismo que se utilizó para anunciar la baja de esa problemática) se disparó de 6 (o 23 según privados) en 2015 a 32,2%, se perdieron miles de puestos de trabajo, la inflación, también según la institución nacional fue del 36% cuando en 2015 y 2017 rondó el 24%. Cambiemos aprovechó el impulso de dar el batacazo y llegar al país sumado a la paciencia de la población, los gremios que llamaban a darle tiempo y la promesa del segundo semestre para ajustar a mansalva: devaluar la moneda, aumentar sideralmente el precio de la comida, multiplicar de manera exponencial las tarifas, quitarle las retenciones al campo (o sea, transferir recursos de los sectores vulnerables a los poderosos) generando ese movimiento de guarismos que duele a los ojos el leerlo, pero más duele el alma al ponerse en contacto con las personas que se ven representadas por ellos.

A raíz de ello, cualquiera puede darse cuenta de que hay más pobres en 2016 que en 2015 (pero no es tan fácil comprender la paciencia). Asimismo, tras la gran recesión de hace dos años y el relativo alivio del pasado 2017 la estadística anunciada con bombos y platillos puede ser cierta. El criterio sesgado es el período de tiempo, desde diciembre 2015 cuando asumió el macrismo hasta diciembre 2017 la pobreza no bajó nada, más bien al contrario. Pero el año de la discordia es 2016, y no lo tuvieron en cuenta al festejar que bajó la pobreza, obviaron cuando golpearon con puño de hierro y dejaron clara su impronta. Quedará por ver si el año que viene pueden anunciar lo mismo teniendo en cuenta que este año las políticas públicas son más antipopulares y agudas que las anteriores.

En el gráfico se aprecia perfectamente como en realidad esta pobreza que pudo hacer bajado es pobreza que este mismo gobierno generó. No hay menos pobres que antes de que Macri asumiera. Ocurrió todo lo contrario a la meta de pobreza cero, se generó pobreza en 2016 y esa misma habría descendido en 2017, pero no alcanzó niveles de 2015, por lo que la situación empeoró ya que no solo con Mauricio no salió de pobre nadie que ya lo fuera anteriormente sino que además miles de personas entraron bajo la línea. El macrismo genera pobres.

 

 

Por último, algo muy paradójico puede leerse si miramos paralelamente las variaciones en 2016 y las acontecidas en 2017 y pensamos un poquito: El año que las medidas de gobierno fueron tendientes a fortalecer el consumo y mantener estables los subsidios sus medidas dan que la economía creció, que hay menos pobres, la gente se va de vacaciones, la alegría se respira, la inflación es alta pero no tanto, no hay grandes caos sociales generalizados y podemos muy felices de anunciar que estamos haciendo las cosas bien. La contracara es cuando las políticas son como las de este año, logrando que suba la pobreza, haya descontento social e inflaciones casi al doble que en el año anterior, los viejitos tengan que elegir que remedios comprar porque no les alcanza para todos, cada mes un servicio aumente pero la paritaria no esté a la altura de las circunstancias, el peso valga cada vez menos y las cosas sean duras pero hay que tener paciencia y tirar todos juntos.

Podemos ver claramente y sin tener títulos colgados en la pared que hasta en regímenes oligárquicos como este las cosas andan mejor cuando las políticas públicas favorecen a los que menos tienen (o hacen como que favorecen, no olvidemos que hasta la política más generosa de Cambiemos perjudica a trabajadores. Ejemplo: el 50% de descuento en supermercados era hermoso, pero transfería el dinero del consumo hacia las grandes cadenas, complicándole la vida a los dueños de pequeños negocios). De todos modos no sonriamos tanto, que si bien el promedio de pobreza  pudo haber bajado, en varias provincias argentinas no fue así, entre ellas Córdoba, gran bastión macrista pero como tienen poca población no afectan de sobremanera al cálculo estadístico. Aun así, con una explicación tan simple de cómo ayudan al poder adquisitivo cosas tan elementales como subsidiar la energía y el transporte sigue siendo un drama nacional pagar tan barato los servicios… la construcción de significados funciona demasiado bien.

*Matias Cea, Psicólogo trabajando en la escuela pública.

 

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