Opinión

La cultura es nuestra

Manifestante levantando cartel contra el cierre de bachilleratos.

El pasado jueves 26 de abril se realizó la apertura de la 44° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Como todos los años, iba a ser iniciada con el discurso del presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher, el del ministro de Cultura, Pablo Avelluto, el del ministro porteño de Cultura, Enrique Avogadro, y el de la escritora convocada para la gran ocasión, Claudia Piñeiro.

Iba a ser, pero no. Se presentaron más de 200 estudiantes, docentes y trabajadores de los Institutos de Formación Docente (IFS) de la Ciudad, quienes, perjudicados por el proyecto de la Universidad de Formación Docente (Unicaba), impulsado por el gobierno de la ciudad, irrumpieron para ser escuchados. Para que seamos escuchados. Para que nos escuchemos entre todos.
Juan Manuel Sánchez, consejero graduado del Lengüitas y profesor de portugués expresó ante todos los presentes: “El Gobierno de la Ciudad quiere cerrar 29 terciarios, se quiere cambiar el modelo educativo en la Ciudad. Por favor, retiren el proyecto, hasta la Iglesia lo pidió”.
Los manifestantes alzaron carteles y cantos pidiendo por el derecho a la educación. Gremmelspacher, Avelluto y Avogadro no hablaron. Las pancartas seguían siendo alzadas: “No al 29 x 1”. “Sueño ser maestro. No cierren profesorados”, “La educación es un derecho, no un gasto”, “No a la Unicaba”.

Piñeiro tomó el micrófono y honró el uso de la palabra dando un discurso sentido y rotundo, conmovedor y actual. Habló de las dificultades con las que se encuentran los escritores para que su trabajo sea reconocido como tal, de la falta de reconocimiento por parte del Estado, del escritor como figura comprometida política y socialmente, de la invisibilización de la mujer en el campo literario, de la deficiencia que hay en la educación argentina y de la importancia de formar lectores.

Asimismo, solidarizándose con los manifestantes, la autora de Las maldiciones dijo: “Espero que se retire el proyecto”.  Ellos la escucharon con empatía, sentimiento imposible de tener con Avelluto, quien, al subir al escenario tras el discurso de Piñeiro, fue increpado nuevamente por estudiantes que volvían a cantar y a levantar pancartas, a lo que respondió diciendo: “A los fascistas que están en el fondo les pido que respeten el uso de la palabra”.

Observando el motivo de la manifestación -un claro ataque a la educación por parte del Estado- y la actitud del ministro de Cultura tratando de autoritarios a jóvenes que estaban defendiendo sus derechos, es imposible no recordar las palabras de Rolando Barthes en Mitologías: “En estos conceptos aparece el fundamento inevitable del anti intelectualismo: la desconfianza del lenguaje, la reducción de la palabra opuesta a un ruido, de acuerdo a ese procedimiento que consiste en desenmascarar en los demás una imperfección complementaria a la que no se observa en sí mismo, en cargar al adversario con los efectos de sus propias faltas, en llamar oscuridad a su propia ceguera y desorden verbal a la sordera propia”.

La cultura es inseparable del hombre, está compuesta por el conjunto de las manifestaciones y prácticas en que se expresa la vida, y, por tanto, es un derecho humano. Es lo que hacemos y lo que somos. No nos pueden sacar la educación, no nos pueden sacar la cultura.  Quieren hacerlo, pero no.
“Señor, señora, no sea indiferente, nos cierran los terciarios en la cara de la gente” cantaban el jueves pasado los manifestantes.
No permanezcamos indiferentes.
La cultura es nuestra.

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