Opinión

Estar donde la historia y el corazón lo demanden

Foto: Manuel Torres / EnfoqueSUR

Se cumplió un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976, cuando la dictadura más sangrienta que vivió Argentina comenzó a derrumbar los sueños de miles de jóvenes y trabajadores

A cuarenta y dos años de aquel trágico día, ayer la Plaza de Mayo volvió a colmarse de centenares de miles de personas. Representantes de todas las generaciones dijeron presente con un mensaje en común: Memoria, verdad y justicia por los 30.000 desaparecidos y desaparecidas en manos del terrorismo de Estado.

“Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”, cantó la multitud que se topaba con las columnas de madres y abuelas de Plaza de Mayo. Esas mujeres que hace cuatro décadas luchan incansablemente para que se haga justicia por sus hijos y nietos. Si ellas estaban ahí, entonces es donde todos debíamos estar.

Hubo un reclamo generalizado contra el gobierno de Mauricio Macri. Durante su mandato, las muertes por gatillo fácil alcanzaron un récord desde el retorno a la democracia. Además, en los últimos dos años, genocidas se vieron beneficiados con el 2×1 y con el otorgamiento de libertad condicional.

“El único lugar para un genocida es la cárcel común”, “Adonde vayan los iremos a buscar”, “No a la doctrina Chocobar”, fueron algunas de las consignas que se repitieron una y otra vez durante la movilización.

Lamentablemente, ayer se vieron nuevas caras acompañando las fotos de los desaparecidos. Santiago Maldonado y Rafael Nahuel se sumaron al reclamo de memoria, verdad y justicia. Ambos fueron asesinados en operativos a cargo del Ministerio de Seguridad. Todavía no hay culpables y la Ministra  Bullrich sigue ocupando su cargo, respaldada por Mauricio Macri.

A poco de cumplirse medio siglo de aquella fecha trágica para nuestra Historia, el compromiso del pueblo argentino de seguir fortaleciendo la resistencia contra el olvido es irrenunciable y sumamente necesario en el contexto de un gobierno negacionista y amigo de los genocidas. La masiva movilización de ayer tuvo un claro mensaje para el gobierno y para la sociedad: basta de impunidad para los responsables de la época más sangrienta de la Argentina.

 

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