Opinión

“Crecí en una patria donde cada cual podía expresarse libremente, donde el que pensaba diferente no era perseguido”

*Por Pekke Alanis, 16 años, militante.

Soy parte de esa generación que creció con un gobierno que ponía a los derechos humanos en lo más alto, ví como tantos periódicas “independencia” denigraban a una presidenta, ví como podían ir a decir yo soy Nisman y nadie los sacaba con balas de goma, ví como los trabajadores podían reclamar por sus derechos sin ser reprimidos, también ví como podían insultar a una presidente y nadie te iba a llevar detenido, creci en una patria donde cada cual podía expresarse libremente, donde el que pensaba diferente no era perseguido.

Pero parece ser que vivimos otros tiempos, estos tiempos que muchos pibes y pibas de mi edad no estamos acostumbrados y deaprepo nos hacen acostumbrar, recuerdo cada acto de ir a bancar a la mujer que logró que vivamos en un país con más derechos todos los días y eran una fiesta porque militabamos para que todos los días podamos vivís en una patria más justa y ahora somos los mimos pibxs que no sabemos que puede pasar cada ves que salimos a gritar lo que pensamos.

En medio de todo lo que hacen para tapar los derechos que nos arrebatan, se llevan detenido al que piensa distinto, al que es opositor y no es de los tibios que ellos pueden comprar, si hoy los incomprables, los leales, los valientes son perseguidos por un gobierno que busca meter miedo, que busca callar las voces de los coherentes y de la real oposición.

Sí nos quieren callar van a tener que meter presx a cada pibe y piba que sabe cuáles son nuestros derechos, a cada unx de los que no les tenemos miedo porque para nosotrxs siempre primero patria. A Cristina no la van a callar porque ella nos dió voz a nosotros cuando estábamos en el olvido y hoy nosotros le damos la voz a ella porque nos incluyo y cerró con nosotros adentro, porque nos interpelo y sigue poniendo el cuerpo por todxs nosotrxs.

Nos vemos en la calle, cada injusticia nos convoca, Cristina nos demostró que los tibios no hacen historia.
Atte: la pesada herencia

 

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