Opinión

Basta de presiones: Volvió la hora de las privatizaciones

Nuevamente un gobierno argentino persigue el objetivo de encontrarse librado ante los vaivenes del mercado, ente generador de preocupación de accionistas y ejecutivos pero siempre asesino del pueblo. Otra vez se quieren dejar de lado dispositivos de protección para los trabajadores y, sobre todo, para los más necesitados en orden a que los recursos públicos se destinen al apoyo de los sectores privados, cuyo interés no es el que se espera del Estado (soberanía, igualdad, distribución de riqueza, promoción y protección de derechos) sino que se trata de su propio enriquecimiento en demérito de quien no forme parte de ellas.

Un destino de la política económica de Macri es cada día más claro, incluso para los que no lo quieren ver: se trata de achicar el Estado hasta su mínima expresión, devaluando la moneda nacional y cediéndole todas las prestaciones que previamente tenía al sector privado (o eliminarlas por completo, como Conectar Igualdad o el agonizante plan Fines). Casos que demuestran estos lineamientos son las privatizaciones de ARSAT, acciones en generación energética, el Fútbol para Todos, Vialidad Nacional, PAMI (con manotazo a los jubilados incluido), entre varias más por venir ya que varios sectores las presagian en ANSES y hospitales públicos.

Nuevamente, Vidal demuestra que de tal palo tal astilla, se puede encontrar el mismo plan en la provincia que gobierna. Da cuenta de esto en numerosos ejemplos como el incrementar las subvenciones y exenciones impositivas a escuelas privadas (en lugar de destinar esos recursos a las públicas) y al disolver Ferrobaires (dejando sin tren a decenas de localidades de la provincia y sin trabajo a miles de personas).

Siendo que ambos son quienes más resuenan como candidatos a presidente el año que viene es importante resaltar que tienen el mismo objetivo, valioso es poner en relieve su postura ante estos temas, cómo fundamentan esta cuestión en orden a mantenerse en el imaginario, mínimamente como gobernantes al menos perdonables. Se analizarán los casos mencionados previamente para explayarlo.

Otra vez los nombres expiatorios son parte de un relato donde se plantea a un gobierno debiendo hipotecar las arcas públicas en nombre de la transparencia, proveniente del afuera tratándose el estado de un nido de ratas ladronas que mantenemos entre todos, lo que nos hace cómplices de la escoria y merecedores de la salvación. Por supuesto no alcanza para calmar a las víctimas de sus acciones, por lo que se realiza un llamamiento a la paciencia, necesaria para soportar las consecuencias negativas que esto ocasiona antes de la redención. Estas premisas se aplican en Ferrobaires, cerrada por ser considerada un nicho de corrupción mafiosa y sindical, por ello no se puso un peso por los ferrocarriles y vías bonaerenses y se eligió disolverla sin plan superador. Paciencia para los miles de habitantes de las ciudades donde existía conexión barata con la capital y habrán de abonar más para moverse y para los trabajadores que han de buscar otro empleo, ya llegará la oportunidad de resucitar. No hay más corrupción con los trenes de la provincia, aunque no están denunciados ni presos los pecadores, mejor que los trenes, vías, usuarios y trabajadores paguen el precio. Nivelación para abajo.

Un nivel más avanzado de cinismo alcanza la gobernadora, mediante el reconocimiento liso y llano de la situación pero contribuyendo a que exista. Esto lo hizo al exponer como problema una privatización de hecho en el sistema educativo, remarcando un incremento de la proproción de familias que eligen la escuela paga (al menos en el conurbano y las grandes ciudades. En el interior, donde el estilo de vida es diferente, pero hay menos gente para las estadísticas la realidad es otra). Es real que la matrícula migra a la privada, pero también lo es que desde la gobernadora no existen acciones atinentes a la mejora de este presente reconocido como adverso: se cierran cursos y escuelas públicas, gastan recursos provinciales en subvencionar escuelas privadas en lugar de solucionar de raíz las debilidades de la estatal. Asimismo, inocular en los oyentes la idea de que la educación pública es basura y en la privada los chicos aprenden, amplificada en todos los medios afines a su discurso (todos los masivos) genera en los receptores la necesidad de buscar escolaridad paga, y en los empresarios la conciencia que abrir escuelas es un negocio redondo ya que se crea la necesidad de ellas. Efectivamente en la construcción de significados oficialista no hay atribución interna de responsabilidad, los causantes de que la escuela pública pierda matrícula son los docentes (quienes son castigados por ello, pero la persona que ejerce tal conducta punitiva y su entorno se encargan de fomentar el problema y echarles la culpa).

El gobierno del cambio cumplió su cometido, generar un nuevo rumbo: el país se alejaba cada vez más del 2001 antes de su gestión. Tras cumplido medio plazo de la ceocracia el retorno al 2001 es cuestión de tiempo, privatizaciones y achicamiento del estado fueron su caldo de cultivo en los 90. No hay nada que haga suponer que la misma receta aplicada 20 años después por las mismas personas de un resultado diferente.

 

*Matias Cea, Psicólogo trabajando en la escuela pública.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top