Cultura

“Agujero negro en el sol” La crónica de la muerte de Chris Cornell escrita por un fanático

En horas de la noche del 17 de mayo del corriente año, fue encontrado sin vida el cuerpo de Chris Cornell, quien supiera ser la voz de Soundgarden, Audioslave y Temple of the dog. Se encontraba en el hotel MGM de la ciudad de Detroit en Estados Unidos. En lo que la policía calificó como “suicidio por ahorcamiento”.

Son las 5.33 minutos de la mañana del 18 de mayo, mi despertador suena a partir de las 5.10 pero lo ignoré a causa del deseo de seguir durmiendo, deseo que me llevó a salir sin desayunar de mi casa corriendo a tomar el colectivo. Una vez más el 182 me deja en la estación Campo de mayo del ferrocarril urquiza, activo los datos, entro al twitter como todas las mañanas y ya al arribo del tren, siento que el hambre y el sueño desaparecen, estaba aturdido: un portal de noticias informaba que aquel hombre que fuí a ver en Diciembre pasado, en el Gran Rex, que tan feliz me había hecho con su mágica presentación, había muerto. Chris Cornell había muerto.

Mi primer pensamiento fue que podía tratarse de una broma, de las que todo el tiempo hace la gente. Porque yo había visto a Chris hace no tanto y con sus 52 años daba apariencia de tipo mucho menor, de un tipo vigente y con sentido del humor tan bueno que hizo que entendiera todo lo que él hablaba en su idioma nativo. Con el correr de las horas se confirmaba la tragedia. Un concierto, un hotel, un baño cerrado, una cinta que recorre su cuello. Las primeras versiones indican que se trata de un suicidio, versiones que más tarde acaban por confirmarse: el grunge pierde otro de sus íconos, otro de aquellos que tanto hicieron para que no sean siempre los ingleses los que llevaran la delantera en los charts.

Un tweet del día anterior a su muerte lo muestra en apariencia feliz por llegar a Detroit “después de tanto tiempo”, para dar un concierto en el Teatro Fox de dicha ciudad. Concierto que se llevó a cabo sin mayores problemas. Luego fueron a hospedarse al hotel MGM donde por alguna razón que aún no se conoce, su esposa le pidió a un amigo que fuera a ver como se encontraba. Al no encontrar respuesta, derribó la puerta: primero de la habitación y luego la del baño, donde lo encontraron en el piso ya sin vida. Tiempo más tarde las autoridades daban a conocer la causa del deceso : “muerte por estrangulamiento”, y confirmaban que dicho estrangulamiento había sido provocado por él mismo.

A tono con el género que lo hizo famoso, Chris era un ser depresivo en su adolescencia. Sus inicios fueron tocando el piano, pero tras esta depresión se enfocó en la guitarra y la bateria. Ya en 1984 forma, junto con Kim Thayil y Hiro Yamamoto, una banda a la que llamaron “Soundgarden”, banda que comenzó con un estilo marcadamente metalero y en el correr del tiempo iba a aggiornarse al estilo alternativo de Seattle formando parte del movimiento “grunge”, del cual  también se destacan bandas como Nirvana, Pearl Jam y Alice in chains; esta última junto con Soundgarden eran las más oscuras del movimiento.

Canciones como “Black Hole sun”, “Spoonman”, “Fell on black days”, llevaron a la fama a la banda que ya para ese entonces contaba con Matt Cameron como baterista (actualmente en Pearl Jam). Otras, como “Superunknown”, “Hands all over”, “Burden in my hand” son las que, personalmente, recordaré como mis favoritas.

Poco se sabe hasta ahora (eufemismo que utilizo para no decir que en realidad nada se sabe) de cuáles fueron los motivos que llevaron a Chris a esta terrible decisión. Es conocido su pasado en las drogas (principalmente en el alcohol) pero a diferencia de otros colegas como el fallecido Scott Weiland, Cornell daba la apariencia de haber superado las adicciones.

En todo caso, nos deja a sus fanáticos una enorme tristeza: quien les escribe supo sobrevivir a la depresión tras años de sufrimiento que sólo encontraban sosiego en las letras de las bandas de Seattle. Chris supo ser, como Eddie, Layne y Kurt tipos  que le demostraran al mundo que en la vida no todo es  amor y felicidad; que hay traumas, que hay odio y tristeza y que pueden formar parte de una canción; que esa canción puede salvar tu vida, o puede hacer que entiendas lo que te pasa, o simplemente hacerte compañía y hacerte entender que no sos el único, que a ellos también les pasó y ahí están: grabando una canción que va a volverse famosa y que habla de las peores miserias del ser. Cuesta entender tamaña decisión pasados los años; cuesta entender que haya heridas que no le hayan cerrado; cuesta entender que sus fanáticos no hayamos podido ayudarlo tanto como él nos ayudó a nosotros. Es muy difícil no llorar mientras escribo y pensar que ya no va a haber oportunidad de agradecer: por sus letras, por su talento, por el cariño hacia su público. Lamento éste final, lamento que todo eso que simbolizó al “grunge” se vuelva, una vez más, literal. Y espero cual un infante que en algún momento, en el lugar donde sea que los depresivos vayamos a parar, tengamos la oportunidad de agradecerle todo lo que supo hacernos sentir. Por ahora la mejor forma de homenajearlo, es viviendo.

Por Eric Grauberger.

 

 

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