Opinión

25 de Mayo: sigamos construyendo una Patria libre y soberana

Hoy se cumple un nuevo aniversario del proceso histórico y social que significó la ruptura de los lazos coloniales con España.

Hoy los argentinos y argentinas conmemoramos y celebramos la Revolución de Mayo de 1810 que representó un cambio crucial, marcando un antes y un después en la historia Argentina. Fue un proceso histórico y social que resultó en la ruptura de los lazos coloniales con España, y a la vez, habilitó el camino hacia la independencia de nuestro país, lograda el 9 de julio de 1816. Los hechos producidos cristalizaron un movimiento liberador que venía buscando desde 1806, mayor participación política y económica de los criollos.

Día antes de la revolución, ante la noticia de la caída de la Junta de Sevilla, Cisneros realizó una proclama donde reafirmaba gobernar en nombre del rey Fernando VII. Esa noche, un grupo de personas se reunieron en la casa de Rodríguez Peña y decidieron exigirle al Virrey la convocatoria a un Cabildo Abierto para tratar la situación en la cual quedaba el virreinato después de los hechos ocurridos en España.

Estos hechos desencadenaron en el Cabildo Abierto, que se realizó el 22 de mayo, y que tres días más tarde nombró la Primera Junta de Gobierno. La misma tuvo como presidente a Cornelio Saavedra, y como secretarios a Juan José Paso y Mariano Moreno. Así se conformó nuestro Primer Gobierno Patrio.

El derrumbe del mundo monárquico abrió un nuevo camino para las colonias del Rio de la Plata, que buscaron una nueva legitimidad para la vida en común, basada en los valores de la libertad y la justicia. Esta ilusión desató una larga guerra donde se enfrentaron facciones criollas que tenían diferentes intereses ideológicos, económicos y regionales y que lograron un acuerdo después de varios años.

Con la crisis de la monarquía española y el inicio de la Revolución el lenguaje se politizó expresando rotundamente la idea de autonomía que pudieron legítimamente asociarse a una ciudad, a una provincia, a unos pueblos. Al mismo tiempo, el conjunto de los actores políticos del periodo partieron del común supuesto de la existencia de una nación surgida de un pacto de unión entre pueblos, y no de una presupuesta identidad nacional o sentimiento nacional que será una elaboración posterior. La expresión nación Argentina era inexistente en los primeros años de la Revolución. La nación que se concibe hacia 1810 en el Río de la Plata tiene un sentido concreto y territorial: es la reunión de los pueblos y provincias del Virreinato.

Es en el vocablo pueblo mejor dicho en plural, pueblos donde se encuentra una de las claves para entender la índole de los sujetos políticos que surgieron con la crisis de la monarquía española y el proceso de formación de juntas. Los pueblos fueron las ciudades convocadas a participar por medio de sus cabildos en la Primera Junta. Y fueron esos mismos pueblos los que protagonizaron gran parte de los acontecimientos políticos en los inicios de los procesos de independencia.

Siguiendo las ideas de Mariano Moreno, el pacto colonial sería un falso contrato por haber resultado de la fuerza y la violencia impuesta por la conquista española. Se pregunta Moreno: “¿Pretendía el rey que continuásemos en nuestra antigua constitución? Le responderíamos que no conocemos ninguna, y que leyes arbitrarias dictadas por la codicia para esclavos y colonos, no pueden reglar la suerte de unos hombres que desean ser libres y a los cuales ninguna potestad de la tierra puede privar de aquel derecho”.

Para Moreno, como para los que luego invocaron su memoria, separase de España o de su rey no bastaba, era necesario proclamar la República inspirada en principios de libertad e igualdad.

Los destinos de una nación se construyen todos los días con los actos cotidianos. Sin embargo, hay episodios que adquieren una relevancia mayor que otros. La Revolución de Mayo es uno de ellos. Cada vez que la recordamos, podemos invocar las mismas preguntas que se hicieron los revolucionarios: ¿Qué significa ser libre?, ¿Por qué vivir en una nación y no en una colonia?, ¿Cómo construir un proyecto colectivo de justicia social y soberanía popular? ¿Podemos hablar de libertad sin igualdad?

Este camino de libertad, soberanía e independencia que comenzó a construirse hace 209 años sepa hoy ser bien defendido y consolidado por cada uno de los argentinos y  argentinas.

Tomando las palabras de nuestro Papa Francisco, de “nuestra casa común”, nos vuelve a enfrentar a un momento de incertidumbre, de miedo, pero a la vez de compromiso. Hoy nuestra Patria nos pide como sujetos comunes, pero activos que llevemos adelante una gesta colectiva, el cuidarnos a nosotros mismos, significa cuidar al otro y si bien tenemos la libertad de acción, no podemos no pensar en lo que al otro le puede significar el ejercicio irresponsable de nuestra libertad. Hoy nuevamente la historia nos enfrenta a una realidad que nos encuentra alejados y alejadas de las individualidades, nos debemos pensar colectivamente, porque esa y solo esa será la salida.

 

Por Hernán Asturiano, profesor de Historia.

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